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Domingo, 11 de Enero de 2015 13:09

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Las Consecuencias Del Enfado

         

Por Marié Morales

El enfado es uno de los engaños más comunes y destructivos que nos afecta casi todos los días. Nos solemos enfadar cuándo no conseguimos lo que queremos o cuando nos tenemos que enfrentar con lo que no nos gusta. Existen innumerables situaciones en las que podemos enfadarnos con facilidad y las consecuencias son obvias: cuando nos enfadamos perdemos nuestra paz interior y felicidad y nos sentimos incómodos e inquietos, aumenta nuestro malestar, no podemos controlar nuestras emociones y se obstaculiza nuestro progreso espiritual. Perdemos el sentido común y no somos razonables. Incluso dañamos a quienes queremos ya sea física o verbalmente, con el deterioro que ello conlleva en nuestras relaciones.

Superar el enfado no es una meta inalcanzable. Nuestros pensamientos surgen debido al poder de la familiaridad, cuando nos acostumbramos a hacer algo adquirimos destreza en ello. Para ello debemos observar nuestra mente con atención en todo momento, y será más fácil reconocerlo en cuanto surja.

 

¿Cómo controlar el enfado?

  • Cuándo nos demos cuenta de que nos vamos a enfadar, hemos de recordar las consecuencias.
  • Tomar una fuerte determinación de no enfadarnos teniendo en cuenta sus consecuencias será de gran ayuda. Al principio podemos hacerlo durante unas horas, con el tiempo durante días.
  • En vez de culpar a las circunstancias externas o a los demás, hemos de considerar que nuestra falta de aceptación y consiguiente enfado son las causas de nuestro malestar.
  • Si aceptamos a los demás tal y como son, sin juzgarlos, mejoraremos nuestras relaciones y controlaremos nuestras actitudes de enfado y crítica.
  • Cuando estemos a punto de enfadarnos con alguien, hagamos un esfuerzo por recordar todo lo bueno que recibimos de esa persona.

  • Alegrarnos de las buenas cualidades de los demás y de su buena fortuna contrarrestará nuestro enfado y nuestras críticas, nos ayudará a desarrollar potenciales similares a los que admiramos y, al mismo tiempo, nos ayudará a superar la envidia.
  • El auténtico antídoto del enfado es la paciencia.
  • Paciencia no es resignación. Con paciencia podemos mejorar lo que deseemos y comunicarnos mejor con quienes nos rodean.
  • Shantideva, antiguo maestro budista indio, decía que en momentos de mucho enfado es mejor quedarnos como un trozo de madera que actuar movidos por una actitud destructiva. En ese momento nos podemos aislar, relajar nuestro cuerpo y con él calmar la mente.
  • Controlar el enfado no es reprimirlo.
  • Si rechazamos las dificultades y nos enfadamos, no hacemos más que empeorar la situación.
  • Shantideva también decía: "si algo tiene solución, ¿por que ser desdichados? Y si no la tiene, tampoco hay razón para serlo".

No somos tan importantes, o tan gigantes, o tan presentes en la vida de todo el mundo como para que cualquier cosa que digan, miren, piensen o sientan tenga que ver precisamente con nosotros. Desde el momento en que comprendemos esto (que cada persona está en su propia búsqueda, afrontando unos problemas y unas limitaciones concretas en cada momento dado, y resolviéndolo lo mejor que puede) nos sentiremos menos afectados personalmente por las opiniones o actitudes ajenas. Y probablemente haremos uso de una paciencia más sincera, y sin esfuerzo, asentada en la comprensión y el amor.

 

Libros recomendados:

Los Cuatro Acuerdos.


D. Miguel Ruiz.

Editorial Urano.

 

 

 
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