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Domingo, 20 de Noviembre de 2011 14:38

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Las Puertas del Cielo

(Segundo Paso - Como Mejorar Tu Paso Interior)

 

¿Notaste que 'algo está cambiando' en el mundo? Seguramente los beneficiados por el sistema anterior también lo notan, y es por eso que han iniciado una desesperada ofensiva para procurar que tú no te liberes, atándote con prejuicios, presiones económicas, desesperanzas, etc. Podrán retrasar el gran cambio, pero éste es inevitable. ¿Y sabes por qué? Porque tú ya lo has notado y, poco a poco, irás asumiendo tu rol. Ahora has descubierto que hay una trama, un porqué de todo, y has comenzado, o pronto lo harás, tu propia búsqueda de las causas que producen esos efectos.

Quizá tu grado de libertad esté en relación inversa a tu edad: a mayor juventud, menos trabas. Porque la cultura establecida obra a veces en contra de nuestra flexibilidad para conocer, analizar y adoptar todo un sistema nuevo de creencias. Pero los jóvenes no han sido aún tan influidos por ese 'establishment' y pueden ser más exigentes a la hora de investigar y cuestionar ideas. Pero tú ya intuyes que hay otras posibilidades, y tu interior ha comenzado a rejuvenecer y, consiguientemente, a ser más libre.

Algo está cambiando y la espiritualidad va creciendo. La realidad no es solamente la que vemos porque nuestras propias limitaciones nos impiden asomarnos a una vastedad tan grande. A medida que esas limitaciones nuestras se vayan debilitando y desaparezcan una a una, la visión que tenemos del Universo se irá ampliando. Descubriremos que podemos hacer mucho más de lo que creemos hoy, muchísimo más. E iremos percibiendo una forma de felicidad menos 'boba', menos 'light'. Una nueva forma de felicidad que nos hará ser agresivamente felices, resplandecientes, fuertes.

'¿Tardaré mucho en lograr eso?', preguntas tú seguramente. No hay tiempo. No hay meta final. Hay pequeñas metas cotidianas que vas a ir alcanzando. Y después de ésa, otra. Y después otra más. Una escalera interminable en la que, a medida que vayas subiendo, te irás sintiendo mejor, comprenderás más cosas, darás y recibirás más. Aunque tu entorno trate de impedirlo poniendo cada vez mayores trabas. Si las superas por tu propio esfuerzo obtendrás esos pequeños grandes triunfos.

Solamente si crees firmemente que puedes lograrlo. Si crees que puedes, entonces puedes. Si crees que no puedes, entonces no puedes. ¿Ves qué sencillo? Solamente depende de ti y de lo que tú creas.

Pero ya percibiste la puntita del ovillo, y ya tienes en tus manos una ayuda: a mí. ¿Quién soy yo? Soy todos los maestros del mundo, los que venimos andando ese camino desde hace más tiempo. Porque cuando el alumno está dispuesto, el maestro aparece. Y los maestros podemos tener nombres muy diversos y nuestras enseñanzas ser muy diferentes. Podemos llamarnos Buda, o Cristo, o Sócrates, o Mahoma, o José López. Y comunicarnos contigo a través de escritos, testimonios, leyendas, evangelios, conversaciones. Para que nuestras enseñanzas lleguen a ti y las analices, las aceptes o las rechaces. O tomes de cada una lo que a ti te resulte útil para tu propio plan, tu propia estrategia.

Si no lo has notado aún, lo próximo que percibirás es que no existen las casualidades. Las cosas ocurrirán en el preciso momento en que tú necesites que ocurran, aunque a veces no hayas descubierto aún claramente esa necesidad tuya. Un encuentro, un papel al pasar, una charla en una radio o en la televisión, un comentario, un suceso tal como un nacimiento o un fallecimiento, un accidente, una fiesta, nunca se sabe bien cuál será el camino para que tú encuentres una respuesta a tu inquietud. Ya te daré ejemplos de cómo ocurrieron cosas así en las vidas de otros y cuánto de útiles resultaron. Porque tú merecerás ser ayudado a continuar ascendiendo por esa escalera en la medida en que realmente lo desees y estés dispuesto a pagar el precio.

¡Suerte!

Cuento


Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó:

- "¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Donde están las puertas que llevan a ellos ? ¿Por donde puedo entrar?"

Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; solo quería saber donde estaban las puertas, para poder evitar el infierno y entrar en el cielo. Hauikin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía haber entendido.

- "¿Quién eres?" le preguntó Hakuin.

- "Soy un samurai", le respondió el guerrero, "hasta el emperador me respeta".

Hakuin se rió y contestó "¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo".

El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para que había venido. Sacó su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste dijo:

- "Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".

Esto es lo que un guerrero puede comprender. Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo:

- "Aquí se abren las puertas del cielo. La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos...El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren...en un segundo se puede ir del cielo al infierno, del infierno al cielo."

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)