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Lunes, 02 de Enero de 2012 08:48

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Octavo Paso (Como Mejorar Tu Paso Interior)

 

Vamos a andar algún nuevo camino, ¿te parece? Ya conversamos sobre la energía, y sabes que es tu combustible fundamental. Hace funcionar tu cuerpo y tu alma. Y vas aprendiendo a aprovisionarte de ella.

Pero no todas son rosas en estos asuntos. Porque los seres vivos actúan sabiendo que esa energía no es inagotable, y entonces compiten permanentemente por ella. 'El pez grande se come al chico', y este refrán popular quiere decir mucho más de lo que dice.

Es una competencia casi siempre inconsciente, y se manifiesta en la interacción cotidiana. Entre los seres humanos, es quizá el origen de todos los conflictos.

El Universo es la gran fuente de energía, y realmente no habría necesidad de obtenerla de nuestros semejantes. Pero en la práctica no es así. Tendemos a buscar y tomar la energía que nos requiere la satisfacción de una necesidad nuestra, en la energía de quienes nos rodean. Y, con o sin su complacencia, como verdaderos 'vampiros' intentamos sorbérsela. Y ellos a nosotros.

De pequeños buscamos tomar toda la energía que necesitamos del seno del grupo familiar. Competimos para eso con nuestro padre, con nuestra madre, con nuestros hermanos. Afecto, alimentos, protección, recreación, todo fin es útil para justificar esa competencia que a veces tiene algo (o mucho) de despiadada.

En el tema de la energía, siempre actuamos como carenciados, porque siempre tenemos o creamos una necesidad. Y, a partir de los dos años de edad, comenzamos a establecer el intercambio de energía con más y más seres (humanos y no humanos) de nuestro entorno.

En el tema de la procuración de la energía intervienen valores 'económicos', como buscar la mejor relación 'costo-beneficio', 'obtener lo más a cambio de lo menos', acumular energía en forma de bienes (o de dinero, que es energía almacenada). El 'precio' es algo que suele representar la cantidad de energía invertida para generar ese algo, más o menos la medida de la dificultad de obtenerlo (su rareza).

Una forma bien visible de la lucha por la energía es la lucha por el poder. El poder es buscado por los carenciados y despreciado por los fuertes, que no lo necesitan. Es un tema muy amplio y muy profundo, pero tú puedes descubrirlo, analizarlo y controlarlo en tus relaciones cotidianas.

¿Cuántos '¡pobre de mí!' te rodean? ¿O eres tú también uno de ellos? ¿Cuántos 'vampiros' se cruzan en tu vida para que 'hagas algo por ellos'? ¿Realmente no pueden lograrlo solos, o te buscan porque eres 'fácil' y es más sencillo tomar tu energía que utilizar la propia? Y esto no tiene nada que ver con el egoísmo, sino con el equilibrio y la justicia. Quienes hoy te quitan energía para cubrir su necesidad, ¿están siempre dispuestos a compensarte poniendo a tu disposición su propia energía para que tú puedas cubrir una necesidad tuya?

Hay verdaderos especialistas en alimentarse de la energía ajena. Se los conoce como 'manipuladores', y suelen 'prenderse' de gente débil para chupar hasta la última gota de su energía.

Y sus recursos son muy refinados: '¿No ves que no me amas?', '¡Qué haría sin ti!', '¿Qué te cuesta?', 'Antes todo era diferente', 'No es un regalo lo que te pido sino un préstamo que en cuanto pueda...', o las 'bombas': 'Si no me ayudas, me mato', 'Si no haces lo que quiero me voy para siempre', 'Ya vas a ver lo que te va a pasar'...

No es fácil mantenerse en el lugar justo en estas cuestiones de intercambios de energía y lucha por el poder. Para que vayas aprendiendo, ten en cuenta unas pocas estrategias como guía:

  1. No compres situaciones pasadas o futuras: considera cada vez la situación presente.
  2. Busca conocer qué es lo que realmente sientes en el momento y obra según eso.
  3. Pon tu Yo en situación de adultez y actúa como una persona adulta.
  4. No temas a las consecuencias de lo que decidas o no hacer, pues toda decisión tendrá su precio, tanto la de hacer como la de no hacer, pero también sus beneficios. Piensa solamente en esos beneficios.
  5. Ten siempre en mente el cuidado de tu energía, usándola pero no malgastándola.
  6. Repón tu energía consumida recargándote con la del Universo (que bien puede ser la que proviene de ese Dios en el que crees) y no pretendiendo 'chuparla' de los humanos que te rodean.

Probablemente hoy no alcances a comprender totalmente la importancia del tema que estuvimos tratando en este paso. Pero ya la irás captando cada vez mejor. Y emplea bien la energía que puse en escribir esto para ti.

Hasta la próxima, y disfruta este tiempo de tu vida.

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)