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Domingo, 06 de Mayo de 2012 21:13

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Reflexión

 

Lo envia Celia

En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra:

- ¿Crees en la vida después del nacimiento?

La respuesta fue inmediata:

- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos mas tarde.

- Bobadas, no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?

- Yo no sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca

. - Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo!

El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida – el cordón umbilical es muy corto.

- En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí. - Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.

-¿Mamá? ¿Tú crees en la mamá? ¿Y dónde supuestamente ella estaría?

- ¿Dónde? En todo alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo eso no existiría.

- Yo no creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.

- Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes que? Pienso, entonces, que la vida real solo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella...

 

(Anónimo)

 

 

 
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