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Martes, 30 de Octubre de 2012 08:51

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La Idea del Suicidio

 

La idea del suicidio nace del falso razonamiento de que la muerte es la mejor o única solución para los problemas sin solución. Los suicidas suponen que la muerte traerá paz y con ella el final de toda situación desesperadora, sumergiendo el suicida en el no sentir.

Y es precisamente para combatir esta visión idealizada del suicidio como una solución perfecta, que venimos a presentar reflexiones sobre el suicidio desde el punto de vista espiritual. ¿Cómo podemos pensar en el suicidio como una solución perfecta, cuando siembra tanto dolor en la vida de los seres con quienes compartimos la vida?

Pero finalmente la muerte no ofrece ninguna de las soluciones deseadas, no alcanzando ninguno de los objetivos pretendidos. El suicida, una vez asestado el golpe contra sí mismo se encuentra ante una nueva y más terrible realidad, que sigue viviendo, que sigue sintiendo. No encuentra la tan anhelada paz, tampoco tiene fin la situación desesperadora que lo envolvía, y el no sentir no tiene lugar en ningún momento. Él es consciente de cada instante y de todos los acontecimientos que le envuelven, ve el dolor de sus familiares, percibe el dolor infringido contra su cuerpo físico y permanece mucho tiempo vinculado a estas emociones y sentimientos desgarradores.

Debido a que somos espíritus inmortales, el suicidio no consigue el fin pretendido. El suicida no encuentra el descanso esperado, enfrentándose ahora con una nueva dificultad añadida, con el recuerdo imborrable del acto de violencia perpetrado contra sí mismo.

La explicación para este fenómeno es que la conciencia es preexistente al momento de la creación del cuerpo físico, así como tampoco se destruye una vez este mismo cuerpo físico deja de existir. La conciencia es una realidad externa a la realidad biológica.

El ser humano se compone de 3 partes: cuerpo material, cuerpo energético o periespiritu y espíritu. Con la muerte del cuerpo físico, el ser sigue existiendo, trasladando su actividad al mundo espiritual, cargando con él el shock de no haber alcanzado su objetivo de dejar de sentir, sumado a una pesada carga de dolor por el trauma impuesto a su propia constitución somática y a sus seres queridos.

¿Como arreglamos esto?

Comprender la esencia de la vida, como un período de aprendizaje, en el cual nos enfrentamos a pruebas con el fin de superar dificultades y crecer. Hacerse conocedor de la ley de causa y efecto, entendiendo así que nuestra vida y las pruebas que ella conlleva han sido organizadas con nuestra participación, colocándonos en una nueva posición de responsables y creadores de nuestras realidad y sustrayéndonos del lugar de víctimas que nos hace hundirnos en sentimientos de negación y dolor. Estas son algunas de las herramientas claves en la superación de las dificultades, ofrecidas por el Espiritismo.

Nos sentimos vacíos porque después de 200 años de revolución industrial descubrimos que el materialismo que nos hizo vivir mejor, que nos proporcionó bienestar y confort, no trató igualmente nuestras almas hambrientas de entendimiento. El dolor que sienten, que les lleva a creer que no vale la pena seguir, nace en parte de este vacío, de la falta de referencia en la realidad inmediata. Miremos nuevamente nuestras vidas.

¿Qué es una existencia en una eternidad? Algo así como un día que se va, al cual sucederán nuevos días y desafíos.

El conocimiento de nuestra realidad espiritual, el entendimiento de las leyes que rigen nuestras acciones, estableciendo una relación de causa y efecto con los sucesos vividos en el día a día, representan al mismo tiempo una gran liberación y un llamado de esperanza. Saber que los problemas de hoy, son el resultado de los problemas del ayer –provenientes de esta vida o de anteriores reencarnaciones- cuando hemos utilizado nuestro libre albedrio de forma desarmoniosa, generando problemas de causa y efecto; nos da la seguridad que si ahora buscamos ayuda para salir de la situación crítica en que nos encontramos y damos una nueva dirección a nuestras vidas, esta misma ley de causa y efecto, nos garantizará en el mañana, nuevas experiencias marcadas por la esperanza y por nuevas oportunidades de vivir en armonía.

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)