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Miércoles, 02 de Enero de 2013 08:15

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Jóvenes y Mayores, ¿Pueden Recuperar los Valores Humanos?

 

Si el ser humano es capaz de aprender prácticamente cualquier cosa: negativa o positiva, a la que dedique atención, tiempo, espacio, paciencia, perseverancia, interés...,¿Cómo entonces, podemos estimular ese aprendizaje en las niñas, adolescentes y jóvenes que nos rodean, para que entren sin prisa pero sin pausa en el camino de su más alto potencial de realización?

A tener en cuenta:

  • Cada persona es única, valiosa y necesaria aunque, podemos mejorar, aprender y cambiar.
  • Todas las personas venimos con unas tareas que debemos realizar y unas misiones que cumplir, por el bien propio, por el bien ajeno y por el bien de la Vida en todas partes, Aunque venimos de una fuerza mayor todos estamos en la tierra, nos relacionamos con todo cuanto existe: visible e invisible, formamos parte de un contexto más amplio en el que cada vida es, ni menos ni más, que una gota de agua en el inmenso océano de la Existencia. Ser consciente de la individualidad de cada persona a cualquier edad, darle importancia, cuidarla, respetarla y amarla, es plantar la primera semilla para que crezca el árbol de la colectividad, porque para estar en condiciones de sembrar buenas semillas: sanas, enriquecedoras y constructoras de vida, debemos conocer, apreciar, cuidar y cultivar nuestro huerto interno, primero con la guía de nuestros padres, maestros y demás adultos con quienes nos relacionamos, a medida que vamos creciendo y madurando, con nuestro trabajo, nuestro compromiso y nuestra dedicación.
  • Una vez que somos conscientes y practicamos esta idea, podremos favorecer la autorrealización en la infancia y la adolescencia con conductas concretas, algunas de las cuales coincidirán con las propias de la educación: una de las necesidades básicas a cubrir antes de aspirar a la satisfacción de necesidades y metas superiores. Cada alternativa debe, adaptarse a la edad, a la disposición y a las posibilidades de cada persona, características que influirán en el aprendizaje y evolución:
  • Centrarnos en la persona que se es y no en una expectativa.
  • Sentir seguridad, estructurar límites razonables.
  • Acompañar y guiar, sin exceso de protección ni haciendo por la persona, niño o adolescente lo que sabe y puede hacer por sí mismo.
  • Inculcar valores humanos, éticos, emocionales y espirituales.
  • Aprender y enseñar habilidades para conocer y manejar la tensión, la frustración, la ira, la ansiedad, el malestar, la rabia , la tristeza…
  • Cultivar relaciones asertivas, sanas, fructíferas y enriquecedoras. Las principales características de este tipo de relaciones son las siguientes: . Autenticidad y espontaneidad: Ser quien soy en cada momento, reforzando lo que se es y armonizar pensamientos, sentimientos, palabras y actos.
  • Apertura, flexibilidad, amplitud de visión y de perspectiva.
  • Comprensión empática: afectiva, cognitiva, verbal y de conducta.
  • Aceptación positiva e incondicional de la persona como tal, con independencia de su conducta y de su actitud, sin que esto suponga consentir cualquier manera de actuar.
  • Estar presente, estar disponible: estar en, estar para, estar con.
  • Expresión abierta de sentimientos y emociones, basada en una escucha auténtica: sin juicios de valor, competencias, aprobaciones o desaprobaciones.
  • Ausencia de prejuicios, etiquetas y críticas destructivas. Hacer sugerencias constructivas sobre lo que se deba cambiar o mejorar.
  • Respeto por las diferencias individuales, sin olvidar las necesidades y posibilidades de la otra persona. Mi libertad empieza cuando respeto la libertad de mi prójimo y a la inversa.
  • Empeñarnos en evitar las incomodidades, las engrandece, haciendo del niño o adolescente una persona débil, poco preparada y con pocos recursos para la vida.
  • Enseñar a pensar, experimentar, probar, cambiar el pensamiento y el punto de vista, valorar las consecuencias negativas y positivas de los propios actos y la influencia que podrían causar en otras personas.
  • Desarrollar la intuición, la creatividad y la percepción más allá de los sentidos.
  • Vivir cotidianamente el amor por la vida, porque cuando se vive desde la entrega y esta entrega va acompañada de cariño, de risa y de juego el dolor y el miedo, programados como estrategias de enseñanza, no tienen fuerza.
  • Desarrollar, hasta el límite de lo posible, el control interno en vez del externo: conocer, y hacerse responsable de los propios pensamientos, sentimientos, palabras, actos y de su expresión en todos los ámbitos.
  • Lograr autonomía e independencia, sin caer en el aislamiento.
  • Proyectar y elaborar metas realistas y acordes con la propia capacidad, motivación, disposición..., acercándose a ellas sin prisas y según las posibilidades, los recursos disponibles en cada momento de la situación...
  • Eliminar las expectativas ajenas de qué y cómo tiene que ser y hacer una persona. Promover la fe, la confianza y la seguridad en el propio desarrollo.
  • Centrarse en pensamientos, sentimientos, palabras y actos que desplacen la competitividad y atraigan la colaboración y el respeto mutuo.
  • Atender los conflictos y los problemas mediante comunicación, experimentando la posibilidad de cambiar el pensamiento, las emociones y los actos para resolverlos.
  • Actuar de una determinada manera para evitar un castigo o recibir una recompensa: actuar basándose en una conducta sincera, con un profundo sentimiento de responsabilidad compromiso con uno mismo, con los demás y con la vida misma.
  • Desarrollar el amor incondicional, el poder interno, la confianza y la seguridad presentes en nuestro ser, por derecho de nacimiento.

CONCLUSIÓN

La expresión y del desarrollo de nuestras capacidades, habilidades y potencialidades como don que cada ser posee, de manera constante y plena, disponiendo de el, en todo momento y lugar de nuestra esencia humana y personal.

La ausencia de enfermedad, carencia, pérdida o disminución de esas capacidades humanas y personales básicas.

Cultivar valores del ser, valores como: la belleza, bondad, verdad, alegría, autoestima, servicio, altruismo...

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)