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Martes, 07 de Mayo de 2013 09:48

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Haz Las Cosas Lo Más Simple Que Puedas

 

Pregunta: -¿Cómo me puedo dar cuenta si el que observa es el observador o solamente un aspecto de la mente que observa a otro…? ¿El observador puede mirarse a sí mismo…? Un día pensé que lo había logrado, pero ese mismo día te escuché decir en tu discurso:

“Si piensas que conseguiste al observador, te estás equivocando…”

Desde ese momento, trato de observar las sensaciones del cuerpo, los pensamientos y las emociones, y la mayor parte del tiempo me siento atrapado en ellos, pero de vez en cuando, excepcionalmente, me siento tremendamente relajado, todo fluye y nada se queda estancado…¿hay alguna otra cosa que pueda hacer…?

Respuesta:

 -Uno tiene que empezar por mirar al cuerpo mientras camina, mientras se sienta, mientras se va a dormir, mientras come…-uno debería empezar con lo más tangible, porque es más fácil…y después, recién pasar a experiencias más sutiles…como mirarlos pensamientos…y así uno puede volverse un experto en observar pensamientos, y entonces puede seguir con la observación de los sentimientos…y una vez que sientes que ya lo tienes, puedes empezar a mirar tus estados de ánimo, que son todavía más sutiles que tus sentimientos, y además mucho más vagos…

El milagro de observar es que mientras estás observando al cuerpo, tu observador se hace más fuerte, y al observar tus pensamientos, se hace más fuerte todavía…y con los sentimientos mucho más…Entonces, cuando llegas a observar tus estados de ánimo, el observador es tan pero tan fuerte que puede sostenerse por sí solo -mirándose a sí mismo…-como una vela en la noche oscura, que no solamente ilumina a su alrededor, sino que también se ilumina a sí misma…

 El logro más grande que hay en la espiritualidad es encontrar al observador en estado puro, porque tu observador es nada menos que tu propia alma, es ni más ni menos que tu inmortalidad…Pero nunca, ni por un instante pienses:

“¡Ya lo tengo…!”

 -Porque en ese momento es cuando lo perdés…

La observación es un proceso eterno; siempre estás siendo cada vez más profundo, pero nunca llegas a un fin donde puedas decir “ya lo tengo”…-en realidad, cuanto más profundo vayas, más conciente vas a hacerte que entraste a un proceso eterno, sin principio ni fin…

Pero la gente esta observando solamente a los demás; jamás se molestan en observarse a sí mismos…-todos están observando, haciendo uso de la observación más superficial que existe…qué hace el otro, cómo se viste el otro, lo que parece…todos observan, o sea que esto no es algo nuevo para vos; solamente que lo tienes que profundizar, retirar tu mirada de los demás y dirigirla hacia adentro tuyo, como una flecha…a tus propios sentimientos, pensamientos, estados de ánimo…-y por último al observador mismo…

 Un judío está sentado en un tren frente a un cura; se le acerca y le pregunta…

-Dígame, mi reverendo, ¿Por qué lleva el cuello de la camisa al revés, la parte de adelante para atrás…?

-Porque soy un padre… – le contesta el sacerdote.

-¡Yo también soy un padre y no llevo el cuello así…! -dice el judío.

-Ah… -le contesta el cura-

 ¡Pero yo soy un padre para miles! -Entonces, -contesta el judío- lo que se tendría que poner al revés es el calzoncillo…

 La gente es muy observadora, de los demás… Dos polacos salen a pasear cuando de pronto se pone a llover…

 -¡Rápido, vamos…-dijo uno-…abre tu paraguas!

-No va a servir…-le contestó su amigo-, mi paraguas está lleno de agujeros…

-¡Y entonces!, ¿¡para qué lo trajiste!? -no pensé que fuera a llover…

Puedes reirte muy fácilmente de los actos ridículos de la gente, pero, ¿Alguna vez te reiste de ti mismo…?, ¿Alguna vez te sorprendiste a ti mismo haciendo el ridículo…? No lo creo, te mantienes completamente inobservado por ti mismo… Toda tu observación es para otros, y eso no va ayudarte…

Usa esta energía de la observación para tu propia transformación; puede traerte tanta alegría y tanto regocijo, que ni siquiera puedes soñarlo…

-Es un proceso simple, pero una vez que lo empieces a aplicar en vos, se vuelve una meditación…y es que uno puede hacer meditaciones de cualquier cosa…

Cualquier cosa que te lleve a tu ser, es meditación…y es inmensamente significativo que encuentres tu propia meditación. Porque cuando la encuentras, encuentras mucha alegría…y como es tu propio descubrimiento y no un ritual que alguien te impone, va a encantarte profundizar en ella…y cuanto más lo hagas, más feliz vas a sentirte… -en paz, más silencioso, más integrado, más dignificado, con más gracia…

 Todos ustedes conocen la observación, así que no tienen que aprenderla, solamente tienen que cambiar los objetos a observar…y mirar más cerca de ustedes…

Empieza por observar tu propio cuerpo y vas a llevarte una sorpresa…-yo puedo mover mi mano sin mirarla, y puedo hacerlo mirándola…No verás la diferencia, pero yo sí la puedo sentir…-cuando la muevo observándola, hay gracia y belleza en eso, hay paz y silencio…También podés caminar observando cada paso…y va a darte todo el beneficio que pueda darte el caminar como un ejercicio, y además, va a darte el beneficio de una simple gran meditación…

El templo de Bodhgaya, donde Gautama, el Buddha se iluminó, se hizo en memoria de dos cosas: una es un árbol Bodhi, bajo el cual se solía sentar; y justo al lado de este árbol hay un pasadizo hecho de piedras…-él meditaba sentado, y cuando sentía que ya había estado demasiado tiempo así, para hacer un poco de ejercicio, se iba a caminar sobre esas piedras…y seguía su meditación caminando…

Cuando estuve en Bodhgaya, haciendo un campamento de meditación ahí, fui al templo…y vi muchísimos lamas budistas del Tíbet, de Japón, de China…-todos estaban dando sus respetos al árbol, y no vi a nadie dar sus respetos a esas piedras sobre las que Buddha solía caminar kilómetros y kilómetros…y les dije:

“Esto no está bien…-no se tendrían que olvidar de esas piedras que Gautama, el Buddha tocó con sus pies millones de veces…-pero ya se porque no les prestan atención …-porque se olvidaron por completo que Buddha enfatizaba que había que observar cada acto del cuerpo, mientras se camina, estando sentados, o acostados…”

Por eso, no tendrías que dejar pasar un sólo momento sin estar conciente…La observación va a agudizar tu conciencia…Esta es la religión esencial -todo lo demás es puro palabrerío…Pero me preguntas:

“¿Hay alguna otra cosa que pueda hacer?”

 No. Si puedes hacer solamente la observación, no necesitás más nada…

Mi esfuerzo aqui es tratar de hacer la religión lo más simple que se pueda…-todas las religiones siempre hicieron lo contrario: hicieron las cosas demasiado complejas…-tan complejas que la gente ni siquiera las intentó…Por ejemplo, en las escrituras budistas, hay 33.000 principios que debería seguir un monje budista…¡hasta es imposible solamente acordárselos!…¡con sólo pensar en el número de 33.000 ya te estás espantando!…Piensas:

“¡Estoy acabado!, ¡mi vida entera va a arruinarse y destruirse!”

 Por eso yo te enseño que simplemente encuentres un sólo principio que te acomode, que sientas que armonice contigo…-y eso ya es más que suficiente…

Osho

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)