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Lunes, 25 de Noviembre de 2013 10:08

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Libérate de Manipuladores

 

Al abuso de poder realizado de una forma grosera y física se le llama coacción.

La manipulación suele ser más sutil, como una amenaza velada o una sugerencia dada con un tono de voz aparentemente afectuoso. Las formas de manipulación pueden ser increíblemente variadas en modos e intensidades. Según Claude Steiner, se trata de conseguir "llegar al límite de tu resistencia sin haber tenido que recurrir a la fuerza física, utilizando una maniobra de poder psicológica". Y todo esto sin que tú adviertas lo que está ocurriendo, ya que "lo más que se puede detectar en el momento de la manipulación suele ser cierta incomodidad y desazón", según Núria Mata (La manipulación. Plataforma Editorial).

Meta: debilitar la autoconfianza

El objetivo básico de la manipulación es debilitar la capacidad de pensar y actuar de la víctima, para que no ofrezca resistencia a los requerimientos del manipulador. Con esta finalidad se busca crear confusión, temor, culpabilidad o indefensión, introduciendo perturbaciones en el sentimiento de autoestima y disminuyendo así las posibilidades de autoafirmarse y de oponerse al manipulador. Y a veces no deja huella: Precisamente, cuando alguien cae en la cuenta de que está siendo manipulado, el poder de esas maniobras pierde su fuerza y efectividad.

Si renunciamos a querer controlarnos unos a otros dispondremos de una gran cantidad de energía liberada para utilizar en cuidarnos, amar y crecer.

Descubre su juego:

El manipulador puede ir de altruista, salvador, experto, sabio, simpático o seductor.

Conoce sus seis formas de influencia y cómo las maneja.

No hay nada malo en tomar una decisión que no tienes muy clara siguiendo la sugerencia de alguien que merece tu confianza y respeto. Pero ¿qué pasa cuando adviertes que en realidad no te ha dejado opción ni escapatoria?, ¿y si es él el beneficiado en lugar de tú? Te vendrá bien conocer ciertas reglas de influencia de las que, consciente o inconscientemente, hacen uso los manipuladores.

Principio de reciprocidad: El "altruista"

Es de bien nacidos ser agradecidos, y así es como, en una sociedad, existe la norma no escrita de devolver los favores recibidos, si se da la ocasión. Pero también es una de las artimañas de las que se vale el manipulador: Te lleva a aceptar un favor que ni siquiera habías pedido para que te sientas en deuda. Siempre amable y dispuesto a ayudar, incluso puede adelantarse a tus necesidades, ofreciéndose a recoger a tus hijos o a invitarte a ese café que no deseabas.

La víctima perfecta: Una persona confiada y poco asertiva.

Cómo protegerse: No aceptes como "favor" algo que no has pedido.

Principio de coherencia: El "salvador"

Tendemos a buscar la coherencia entre nuestras ideas y nuestros actos; nos sentimos incómodos cuando esto no es así y, por otra parte, ofrecemos una imagen de persona "no de fiar". Por eso a veces nos automanipulamos. Por ejemplo: cuando nos obligamos a continuar con un trabajo o una pareja insatisfactoria.

La víctima perfecta: Una persona perfeccionista, de creencias rígidas.

Cómo protegerse: Deja que tus ideas evolucionen con la experiencia.

Principio de prueba social: El "experto"

Allá donde fueres, haz lo que vieres. Pensemos en esos anuncios de películas que invocan "15 semanas en cartelera" para empujarte a actuar como los demás porque "diez mil moscas no pueden estar equivocadas". O pensemeos en esas personas que están de vuelta cuando tú vas y se presentan con todas las respuestas.

La víctima perfecta: Aquella persona deseosa de agradar a las demás.

Cómo protegerse: Acudir a la propia racionalidad y experiencia.

Principio de autoridad: El "sabio"

Cuidado con ese que no pierde oportunidad para alardear de sus recuersos y conocimientos; le gusta seducir a través del intelecto. Lo malo es cuando te manipula haciéndote sentir ignorante, dejándote sin opinión y hasta sin ánimo para preguntar, porque hasta tus preguntas te parecen tontas.

La víctima perfecta: Mujer que busca la figura paterna y personas en general con deseos de crecimiento personal.

Cómo protegerse: Desconfía si carece de humildad para aprender de ti: en realidad es un narcisista con complejos.

Principio de simpatía: El "encantador"

La simpatía actúa como generador de proximidad emocional. Según Isabelle Nazare-Aga (Ni contigo ni sin ti. Robin Book), al ser extravertido, sonriente y vividor, induce a la proximidad y a la confianza.

La víctima perfecta: La persona que se siente halagada al haber sido elegida.

Cómo protegerse: No te entregues a alguien que exhibe excesiva adulación y busca gente con la que puedas ser tú.

Principio de escasez: El "seductor"

Cuando parece que algo escasea, estimula el deseo de adquirirlo. Lo saben bien los comercios con "ofertas limitadas". El manipulador se presenta como alguien especial, difícil de conseguir y deseable. Sabe adular, agradar y despertar la fascinación de quien le interesa.

La víctima perfecta: Persona con baja autoestima que va de "especial".

Cómo protegerse: "comprando" lo que te interesa y no lo que "se vende".

Para sentir la verdadera libertad, asegúrate de que tus decisiones y tus sentimientos no están siendo manipulados por nadie.

¿MANIPULADOR O MANIPULADO?

Conoce las características de la personalidad manipulable y la manipuladora. Si te ves reflejado en alguna de las dos, ponte en guardia.

Isabell Nazare-Aga ha desarrollado una lista de caracterísitcas de la persona manipuladora. Sólo con que reúnas diez, ya debes preocuparte. Toma nota porque necesitas liberarte de tu deseo de control. Si, por otra parte, estas actitudes te hacen pensar en alguna persona de tu entorno, cuídate de ella, aléjate si puedes o bien traza un plan para delimitar su influencia sobre ti.

El que quiere mover los hilos

1. Culpabiliza a los demás en nombre de la amistad, el amor, la profesión…

2. Traspasa su responsabilidad a otros.

3. No comunica abiertamente sus peticiones, necesidades u opiniones.

4. Responde de manera poco precisa.

5. Cambia de opinión y comportamiento según las personas o situaciones.

6. Alega razones lógicas para disfrazar sus peticiones.

7. Quiere hacer creer a los demás que tienen que ser perfectos, que no tienen que cambiar nunca de opinión, que tienen que saberlo todo y responder inmediatamente a sus requerimientos.

8. Pone en duda a otros; critica sin que lo parezca, desvalora y juzga.

9. Hace transmitir por los demás o por intermediarios sus mensajes; te llama por teléfono o deja notas escritas.

10. Siembra discordia y crea suspicacias; puede llegar a romper a una pareja.

11. Sabe hacerse la víctima para que lo compadezcan (enfermedad, trabajo…)

12. Hace caso omiso de las peticiones que recibe, aunque asegura ocuparse.

13. Utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades (conceptos de humanismo, de racismo, de "buena" o "mala" madre, etc.).

14. Amenaza de manera velada o hace un chantaje abierto.

15. En el curso de una conversación, cambia radicalmente de tema.

16. Evita o se escapa de las reuniones.

17. Usa la falta de información de los otros para demostrar su superioridad.

18. Miente.

19. Pregona falsedades para saber verdades, deforma e interpreta a su manera.

20. Es egocéntrico. Hables de lo que hables, cree que tiene que ver con él.

21. Puede mostrarse envidioso, tanto de un pariente como de un ser cercano.

22. No soporta las críticas y niega la evidencia.

23. No tiene en cuenta los derechos, las necesidades o los deseos de los demás.

24. A menudo espera el último momento para pedir o dar órdenes.

25. Su discurso puede parecer lógico o coherente, mientras que sus actitudes, sus actos o su modo de vida responden a un esquema opuesto.

26. Utiliza la adulación para agradarnos, nos hace regalos o mima.

27. Produce un malestar o un sentimiento de falta de libertd (obstrucción).

El aspirante a marioneta

No exite un perfil de personalidad propio de las personas fácilmente manipulables, pero sí dos tipos de trastornos que lo propician: por evitación o pasivo-dependientes. Quienes tengan rasgos que se aproximen deben cuidarse de ser manipulados.

El evitador (de coflictos, de enfrentamientos de opiniones, por ejemplo):

1. Tiene un intenso sentimiento de incompetencia personal.

2. Dependen de la aprobación de los demás.

3. Son hipersensibles a las críticas.

4. Les duele terriblemente el rechazo.

El pasivo-dependiente

1. Tiene necesidad excesiva de ser cuidado.

2. No sabe lo que desea o necesita.

3. No está en contacto con su mundo interno.

4. Teme al abandono, a la separación, a la soledad.

5. Tiene dificultad para expresar desacuerdo por miedo a perder el apoyo o aprobación.

6. Presenta comportamientos sumisos.

7. Es inseguro de sí mismo, pesimista, tiende a minimizar sus valores.

En ambos casos, las personas fácilmente manipulables prefieren adaptarse a los demás, aunque esto signifique ponerse en sus manos y perder autonomía.

Evita que otra persona maneje los hilos de tu vida. Vacúnate contra los abusos.

Reconoce las situaciones de manipulación en tu vida y toma medidas para salir de ellas.

Todas las personas tenemos la responsabilidad de escoger, mantener y crear entornos de libertad y respeto en los que vivir y desarrollarnos. Ante las actitudes manipuladoras, (tanto en ti como en alguien respecto a ti), puedes hacer más que afrontarlas y superarlas. Es posible transformar los vínculos de control manipulador en vínculos de cooperación.

Manipulación en el trabajo

Detecta la maniobra manipuladora, valora la situación:

Analiza si estás en igualdad de poder con la persona que te manipula. Si tiene mucho poder sobre ti, ten cuidado. Busca ayuda externa y aliados adecuados.

Si estáis en situación de paridad, elige entre desviar la manipulacion (defensa pasiva, no responder a ella y evadirla), o responder contraatacando, (lo que podría producirte a una escalada de juegos de poder).

Si eliges desviar la maniobra manipuladora, piensa una estrategia alternativa que posibilite una situación de colaboración (ganador-ganador) en lugar de control-sumisión.

Elige el lugar, momento y forma adecuada para confrontar al manipulador con tu nueva estrategia.

Métodos de autoprotección

Deja de explicar al manipulador los detalles de tu vida que pueda utilizar contra ti.

No respondas a sus requerimientos poco claros. Hazle concretar.

Niégate a ser su intermediario para controlar a otras personas.

Reacciona con prudencia a sus adulaciones, no te las creas del todo.

Aprende técnicas asertivas como, por ejemplo, el "banco de niebla", que te permite observar la manipulación respondiendo con indiferencia.

SI DETECTAS UNA CONDUCTA MANIPULADORA, ¡PON FRENO YA!

El amistoso

No trata de arrastrar a nadie a una prematura cercanía o amistad.

Sabe crear estabilidad en sus relaciones profesionales y sociales, y no habla mal de nadie a sus espaldas.

Tiene un humor estable, actúa respetuosamente y con naturalidad, sin afectación.

Te sientes cómodo a su lado, sin problemas para manifestar tus opiniones.

No niega sus defectos, sabe que todos los tenemos y admite los fallos ajenos. Reconoce sus cualidades sin hacer alarde de ellas.

El manipulador

Impone su simpatía, haciéndose nota y ocupando el espacio de los demás.

Provoca partidismos y adhesiones fanáticas en sus opiniones, relaciones personales o profesionales.

Se toma las cosas de forma tan personal que opinar distinto le ofende.

Se autojustifica por todo y quiere hacerte creer que te perdona aunque no lo merezcas.

Hace ver sus cualidades por comparación, dando a entender que poca gente (tú incluido), no estáis a su altura.

MUESTRATE FIRME SI TU PAREJA PRETENDE MANIPULARTE

CÓMO TE CREA COMPLEJO DE "TORPE"

No te mira cuando le hablas. Sigue con lo qu estaba haciendo o símplemente mirando la televisión. Te da la espalda y sigue caminando. Si le confrontas con su actitud, dice que eres muy susceptible y que te estaba escuando.

Te escucha pero no interviene, ni con palabras ni gestos. Te da la impresión de que estás hablando solo. De repente te interrumpe para cambiar de tema.

Cuando comentas o le preguntas algo se va por las ramas. Después de varias veces, decides no insistir. Puede que te haga creer que no te sabes explicar, pero es más probable que se esté escaqueando porque no sabe la respuesta.

Después de dar varias vueltas y darte algunas lecciones que no habías pedido, puede que te sorprenda diciendo: "Si lo que querías decir en realidad era…", haciéndote pensar una vez más que no sabes explicarte o que conoce mejor que tú tus dudas o lo que quieres decir.

Te pide algo en circunstancias imposibles, lo cual te hace sentir incapaz una vez más.

Utiliza un lenguaje opaco o demasiado técnico o simplemente indescifrable, y, hagas lo que hagas, nunca consigues dar en el claro aparentemente, o al menos contentarle con lo que le dices o haces.

Decálogo para evitar la manipulación

Existe una serie de requisitos emocionales que puedes entrenar a diario para prevenir la manipulación y convertirte en una persona autónoma.

Escúchate a ti mismo. Presta atención a las señales de tu cuerpo, aunque no entiendas muy bien qué significan, fíate de ellas como confías en un semáforo en rojo. No te desautorices. Observa e interpreta. Aprende a conocerte.

No des más crédito a las opiniones de los demás que a tus propias impresiones. Recuerda que quienes te rodean pueden estar tan manipulados como tú, y puede que hayan desarrollado cierta anestesia a sus propias sensaciones.

Entrénate en desobedecer. O, en todo caso, utiliza la obediencia crítica, no la obediencia ciega o automática. Reflexiona y arende a decir que no cuando sea necesario.

Aprende a vivir centrado en ti mismo y, al mimso tiempo, conectado. Deja de estar pendiente de las opiniones y necesidades ajenas.

Fuera la culpa y autoexigencias de disponibilidad. Empieza a pensar que no eres egoísta o una mala persona sólo porque no te "entregues" siempre al cien por cien.

Sé valiente. Para tolerar el vacío social, el abandono o la oposición del manipulador cuando no respondas con una actitud sumisa.

Controla tus emociones. Aprende a contenerlas (sin descargarlas, reprimirlas ni inhibirlas), mientras decides cómo utilizarlas.

Sé receptivo. Aprende a escuchar, abre los ojos. Comprende lo que hay más allá de las palabras de la persona que te controla.

Sé asertivo. Practica los cuatro pasos básicos de una respuesta asertiva, que te permite defender tus derechos sin agredir:

Observa y define claramente cómo te manipulan.

Expresa objetiva y honestamente lo que sientes o has sentido ante esa manipulación.

Responde por qué sientes o reaccionas así.

Comunícate al otro la conducta que habrías preferido por su parte, o bien propón una alternativa de cooperación.

No pretendas cambiarle. Eres tú quien tendrás que cambiar tu modo de comunicación con el manipulador.

 

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)