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Lunes, 10 de Marzo de 2014 08:40

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Huyendo del Presente

A veces estamos viviendo situaciones donde nuestra condición humana no le gusta vivir. Estos instantes son precisamente cuando alguna vez hemos podido pensar en encontrarnos en el momento justo cuando todo esto ya haya pasado. ¿Sáben lo que quiero decir, verdad?

Queremos no vivir lo que la vida nos ha presentado con nuestra colaboración y deseamos estar en otro momento al presente. Precisamente estas situaciones son las adecuadas para nuestra alma, pero el ser que hay dentro de nosotros que se identifica con nuestra mente, es un inconsciente, a menudo, a la importancia de los instantes que estamos viviendo. Son clave para nuestro proceso como almas que somos.

Queremos que todo acabe cuanto antes mejor. Nos negamos a aceptar lo que nos está pasando. Resistencias. Resistencias a no aceptar lo mejor para nosotros. Nuestro subconsciente sabe que la felicidad es nuestro estado natural, y cuando la vida no ser corresponde según nuestra verdadera naturaleza, entonces, nuestra no-consciencia se niega a aceptar lo que hemos atraído para nuestro mayor bien.

Vivimos en un estado de materia, donde el camino a seguir es el del Despertar. ¿Cómo queremos despertar si no dejamos que el despertador espiritual nos recuerde que ya ha llegado la hora de levantarnos y empezar a ser nosotros?

Este despertador es cada una de las situaciones que la vida nos ofrece con nuestro consentimiento espiritual. Nuestra alma sabe de la notoriedad de lo vivido, no así nuestra mente no educada (racional).

A veces nos gustaría estar lejos de donde nos encontramos y empezando de nuevo, donde la gente y el lugar fuesen otros. Aquí es donde se encuentra el engaño de nuestro deseo: la intencionalidad de huir.

A nadie le agrada encontrarse en medio de situaciones donde con el tiempo, nos damos cuenta que nos cuesta controlar cada vez más. ¿Saben? La única solución a momentos así es romper con nuestra actitud ante la vida y tomar nuevas decisiones a como las hemos estado tomando hasta ahora. Es igual la situación que vivamos, porque en el fondo, no hay nada que vivamos que no podamos superar. Sí, amada alma, no hay nada que vivas o vivirás que no puedas vencer. Así está establecido según la Gran Voluntad y acuerdo mutuo entre la Fuente de la cual todos procedemos y tú. Tienes las herramientas adecuadas para arreglar lo que en su momento desequilibraste. ¡Ahora tú puedes!

Querer esconder la cabeza bajo el ala o el suelo como la avestruz es la actitud de la no-consciencia, del ser dormido, por eso suena tu despertador, para decirte: “¡Basta! ¡Es la hora de ser tú!”

No rechacen lo que viven. Aceptenlo y hagan aquello que sus corazónes les dicte. Aprendan del mensaje que les está transmitiendo. Con el corazón abierto, se daran cuenta cuál es. Aceptenlo. Sean honestos, reconociendo qué es aquello que necesitan saber de sus actitudes ante la vida o su interior que deben de retornar al equilibrio de cuando nacieron.

Perderse estas situaciones los alejaría todavía más del camino a seguir (según cada uno). Una situación parecida vivida por dos almas puede tener mensajes diferentes, porque pueden activar y despertar pautas internas a manifestar.

Confíen y acepten el proceso. No quieran acortar porque de nada sirve querer llegar al otro lado si no nos encaramos a la pasarela que nos lleva a la otra riba. Algunos poden dar marcha atrás, pero solo será volver al ser creador de dolor por la no aceptación del proceso. Hagan de su situación, sea la que sea, una aliada que los llevará justo allí donde deben de llegar.

Los delfines fluyen y juegan con las olas del mar, como si patinasen y deslizasen. Hagan ustedes como ellos, que aceptan las olas, haciéndolas servir como momentos de deleite para nuestra alma debido que con la supuesta adversidad, conjuntamente con nuestra actitud de encaramiento, podemos dejar atrás el hecho que nos ha hecho darnos cuenta conforme no estábamos siendo como nosotros somos realmente.

No quieran acortar lo vivido o que desaparezca de su mapa, porque es justo un regalo que la vida les ofrece para llegar a dejar atrás resistencias, rigideces, miedos y egos, llaves básicas para no evolucionar. Como un globo aerostático, si quieren elevarse, deben de ir dejando lastres, cortando sus cuerdas conforme las han creado demasiada densidad para ser ustedes. Ha llegado la hora de conectar con el ser etéreo que son. Cuanto más acepten con serenidad, naturalidad y fortaleza aquello que viven, menos dolor los creará. Son las resistencias al proceso lo que hace que suframos y lo pasemos mal.

No hay nada que vivamos que no podamos superar. Todo es temporal, y en medio de esta temporalidad pueden llegar a aparecer los monstruos de la impotencia, miedos y el desencanto. ¿Por qué no aceptamos, liberando toda preocupación en nosotros al respecto? ¿Por qué no escuchamos a nuestro corazón, haciendo lo que nos dicte y nos des-preocupamos del resultado confiando que todo irá bien?

Confíen, porque aquello que parece ser, no es. Más allá de lo que parece ser y vemos hay un aprendizaje y una liberación de nuestra alma para acercarnos un poco más a nuestra divinidad.

La vida no es como nos la han enseñado. Nada es lo que parece. Es una aliada de nuestra alma que nos empuja hacia el camino de la Ascensión, por lo tanto, aquello que vivís como supuesta adversidad o dramático,….no es tal. Vivir momentos como éstos nos pone en contacto con aquellas partes de nosotros no resueltas de otros tiempos. Ahora es la hora de hacer las paces y poner a cada uno en su lugar según el Gran Plan Divino. ¡Sí!, nosotros nos encontramos en medio de una Voluntad Divina, habiendo accedido a estar en ella. ¿Qué no te acuerdas? No te preocupes porque tu alma sabe bien de lo que vives. Ves a tu interior, escucha a tu corazón y deja que tu mente descanse un rato. Entonces, quizás entonces, empezarás a ver claro. ¿Qué continuas sin darte cuenta? Bueno, todavía hay el plan B: Déjate llevar por el proceso confiando que todo irá bien, sea cual sea el resultado. ¿Qué continuas sin saber de qué va? Bien, todavía queda el plan C: ……vívelo manteniendo la calma porque por más que te esfuerces en no vivirlo o ignorarlo, más sufrimiento crearás. Te preocupes o no, pasarás por la situación igualmente.

Entonces, ¿no crees que vale más pasar por ella sin preocuparse? Aunque tu condición humana no sea consciente, sí tu alma, recuérdalo.

Con el tiempo mirarás atrás y te darás cuenta qué has aprendido. Hay una segunda opción: ser consciente de lo que vives y aprender de lo que sientes y estás experimentando.

Cuanto más recordemos quiénes somos y qué hemos venido a hacer, más aceptaremos lo que la vida nos da, y les puedo asegurar, que el resultado vale la pena.

Nada es lo que parece, y menos aquello que nos crea dolor.

Jordi Morella

 

 
AMESA - Associacio Ment Sana Alcasser (Valencia)