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Lunes, 08 de Septiembre de 2014 07:15

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Conociendo Nuestras Emociones

El común denominador de todo resentir (trauma psíquico) se reconoce por dos componentes. El primero está asociado a una disfunción mental (creencia tóxica), en donde todo lo que me sucede se interpreta como una consecuencia que justifica mi desvalorización. El segundo elemento tiene que ver con reprimir toda la ira que surge (señal de alerta). Justo cuando se combinan ambos elementos, damos pie al nacimiento de un trauma que se grabará en nuestra memoria psíquica y celular. La mayor parte del tiempo somos inconscientes del sentido que le damos a nuestras experiencias.

La interpretación emocional que solemos hacer de una situación, es lo que más nos afecta y conduce al conflicto interno. Qué pasa cuando vives una emoción como consecuencia de sentirte rechazada o abandonada(o)… Avergonzada o culpable, impotente o frustrada(o)… Pon atención en lo que te estás diciendo. Todos esos pensamientos que corren por tu cabeza suelen reflejar desvalorización. Las conclusiones a las que llegas abren las puertas para el sufrimiento en tu vida. Tu alma se enferma y lo expresa mediante el dolor emocional y físico.

Pongamos unos ejemplos… ¿Qué piensas cuando te sientes excluida(o), rechazada o abandonada?… Algunos de tus pensamientos dicen… no importo, no merezco, soy indigna, solo molesto, no debiera estar aquí, no doy la talla, soy un problema… Quizás también te haces preguntas… ¿Que fue lo que hice, en que estoy mal, porque no me quieren?…

Posteriormente pasas a la fase resolutiva y compensatoria de manera disfuncional… ¿Cuáles crees que son tus conclusiones?… Debiera desaparecer, volver a nacer, nunca haber venido, ganarme la aprobación, hacer todo lo que me digan, complacer y servir, aguantar y sufrir, ceder, cargar y soportar, resignarme y callar. Después de todo, me están haciendo el favor de quererme, de mantenerme y aguantarme… Que lindos padres y cónyuge tengo… Sin ellos yo no sería nadie. Les debo todo… Yo tengo la culpa por ser como soy, una falladita(o)… Siempre quedo mal. Tienen razón en enojarse y tratarme mal. Soy un estorbo. Una mal nacida(o)… uffffffff… cuanta basura, desprecio y rechazo hacia uno mismo. Te recuerdo que por el hecho de que no lo expreses a nivel consciente, no por ello deja de ser algo inconsciente que se percibe en las actitudes y comportamientos que no ves de ti misma. Hablamos de tus puntos ciegos.

Todos estos razonamientos y muchos otros más, constituyen una gama de compensaciones egoícas que vienen a reafirmar tu desvalorización, acrecentando al mismo tiempo tu resentir. Esa ira reprimida que contienes y alimenta tus bloqueos emocionales. Todo esto es una trampa egoíca. Es una disfunción mental dónde estás atrapada(o)… No tiene nada que ver con tu valor real. Ese te lo dio el creador de la vida. No le debes nada a nadie. Bastaría con que respetaras la vida con el hecho de cuidarla. ¿Qué mejor forma puede existir para honrar la presencia de un creador, que apreciando su creación? – El camino más firme para gozar de una paz interna duradera es por medio de la autoafirmación.

© Ari Shemoth

 

 

 
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